PRESENTACIÓN E HISTORIA DEL RINCONIN

Sociedad Gastronómica, Recreativa, Cultural y Benéfica “El Rinconín”

   
 

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¿QUÉ ES  “EL RINCONÍN” ?

La Sociedad Gastronómica, Recreativa, Cultural y Benéfica “El Rinconín fue fundada en Oviedo en el año 1965 por un grupo de amigos vascos y asturianos que, con buena iniciativa, decidieron hacer presente en Asturias el clásico modelo de las tradicionales sociedades gastronómicas vascas. Las premisas fundamentales para ello se centraban entonces, y se siguen centrando ahora, en la cordialidad, el sentido de la amistad, el respeto a los demás, y el amor a la gastronomía entendida como excusa para el acercamiento entre las personas.

Desde su fundación, el local social de "El Rinconín" se ubica en la calle Río San Pedro en Oviedo. Por este local han pasado, aparte de los 311 socios de número que han conformado su censo hasta hoy, muchas personas, de todo tipo, clase y condición,  que han compartido con los socios momentos agradables y especiales alrededor de una mesa, casi siempre bien surtida y bien atendida.

Cada socio tiene un número de registro que es personal e irrepetible, con independencia de que por circunstancias sobrevenidas se cause baja temporal o definitiva.

Las condiciones para acceder a la condición de socio son muy simples; basta con conocer el funcionamiento de la Sociedad, ser presentado por dos socios activos y exponer la candidatura, con todos los datos personales, en lugar bien visible del local social, durante un mes. Si al término de dicho plazo no ha habido ningún tipo de impedimento por parte de nadie, el candidato pasa a ser socio de número, con los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro socio más antiguo.

"El Rinconín" se rige por sus propios Estatutos y por las costumbres que, creadas a lo largo del tiempo, regulan el funcionamiento diario y normal de la Sociedad.

La Junta General de Socios, celebrada anualmente, es el máximo órgano decisor. Los acuerdos, tras deliberación previa, son aprobados por mayoría de los presentes en Junta, de tal modo que el socio cuya opinión quede en minoría, o aquél que no asista y no haya delegado su voto en otro socio, deberán respetar los acuerdos que se adopten,  aunque no los compartan. 

Cada dos años La Junta General elige a un socio como Presidente de la Sociedad. El Presidente tiene la responsabilidad de nombrar Junta Directiva, formada al menos  por un Vicepresidente, un Secretario y un Tesorero, siendo optativo el nombrar de uno a tres vocales.

Sobre el Presidente y la Junta Directiva por él formada, recae la carga, nunca el cargo,  de velar por el adecuado funcionamiento de la Sociedad: compras, administración, mantenimiento del local social, elaboración de presupuestos, justificación de cuentas, organización de actos sociales y un largo etcétera.

Aunque el local social tiene unas dimensiones aceptables, es raro que la totalidad de socios coincida en él al mismo tiempo. Por razones de afinidad, de edad, de amistad, de conveniencia de horarios o de costumbre,  los socios se agrupan en diferentes peñas que suelen celebrar sus capítulos en diferentes días de la semana. Así hay un grupo que tradicionalmente se reúne los lunes, otro los martes, y otros dos los miércoles; cada  viernes se celebra la cena más antigua, la llamada “cena de los viernes” a la que puede acudir, aparte de los habituales, cualquier socio mediando aviso previo. Todo socio puede llevar personas invitadas a cualquiera de las cenas o comidas que se organicen, anunciando su presencia y respetando las costumbres propias de cada mesa.

Económicamente “El Rinconín” se mantiene con las cuotas anuales que aporta cada uno de sus socios activos, así como con el desembolso que, por  cuenta de caja,  se hace  cotidianamente necesario para la amortización de compra de útiles, despensa y bodega. La Sociedad no persigue ningún ánimo de lucro, por lo que sus cuentas suelen resultar, a final de ejercicio,  holgadamente ajustadas; se cubre el presupuesto anual  y se procura que sobre un pequeño remanente. Pese a que “El Rinconín” y sus socios vienen jugando cada año y desde tiempo casi inmemorial el mismo número de lotería de Navidad, es lo cierto que tal número  -que, curiosamente, nadie quiere recordar quien  eligió-  nunca ha obtenido un premio; ni una mínima pedrea. Tal circunstancia será indudablemente corregida por la próxima Junta Directiva, pero en el entretanto “El Rinconín”, que nunca ha tenido ni buscado ningún tipo de subvención, deberá seguir sosteniéndose con el encomiable apoyo de todos y cada uno de sus socios.

Aunque la ciudad de Oviedo tiene por Patronos a San Salvador y a Santa Eulalia de Mérida, el Patrón de "El Rinconín" es San Mateo. El 21 de Septiembre se celebra la festividad del  Santo Evangelista, coincidente por otra parte con el “día grande” de las fiestas de Oviedo. En tal fecha la Sociedad reparte el tradicional “bollu preñáu” y la botella de vino entre socios y allegados, siendo costumbre que tal día se encuentren en el local de la calle Río San Pedro, socios  -algunos incluso provenientes de lejanas tierras-  familiares de socios  y amigos, dispuestos todos ellos a dar buena cuenta del chorizo envuelto en el bollo de pan, a trasegar un poco de vino… y a cepillarse un poco de carne guisada con patates o, ¿por qué no?, una fabada hecha de la manera  más tradicional.

Además de San Mateo, "El Rinconín" celebra  cada año, con esmerado empeño, el martes de Carnaval, dónde se consume, aparte del típico pote de antroxu, el picadillo y los frixuelos, el jueves de La Ascensión, con su menestra de verduras, carne gobernada y cerezas, y el Desarme.

El Desarme es, posiblemente, uno de los festejos gastronómicos más antiguos de España. El 19 de Octubre, en Oviedo, se consume en hogares, bares y restaurantes un único menú: garbanzos con bacalao y espinacas de primero, callos  de segundo y arroz con leche de postre. Cualquier persona que desconozca Oviedo y llegue a la ciudad ese día observará con sorpresa que, en todas partes, hay carteles con dos palabras de significado un tanto extraño: “Hay desarme”. No es que los carbayones tengamos un ánimo especialmente belicista o antibelicista, no; sencillamente seguimos una tradición nacida, al parecer, en un azar histórico vinculado con  una de las batallas de una de las guerras carlistas, que hace que compañeros de trabajo, amigos, familiares, propios y ajenos, nos sentemos en esa fecha -que no es ninguna fiesta oficial- alrededor de una mesa, dispuestos a degustar con pausa y sosiego un menú sencillamente espléndido que requiere, posteriormente, una digestión tranquila, aliviada por charla amena, algún licor espirituoso y algo de tute, mus o paseo relajante. Éste es el motivo por el cual, aunque el 19 de Octubre caiga en  jueves, la tarde de ese día talleres, despachos y oficinas aparecen cerrados o deshabitados y, desde luego, nadie atienda al teléfono por motivos laborales.

En "El Rinconín" tal fecha es de señalado y cuasi-obligatorio cumplimiento. Tenemos a galardón, gracias a los saberes de un monstruo de la cocina llamado Manuel Busto, que lleva muchos años cocinándolo, el consumir un Desarme tradicionalmente espléndido.

Además de esas cuatro citas gastronómicas esenciales y de las habituales cenas de capítulo, en "El Rinconín" se organizan otras cenas y comidas, abiertas, con habitualidad y sin excusa mayor. Cualquier ocasión es buena para disfrutar, en compañía, de buena mesa y buen mantel. Y tampoco se pierden oportunidades para realizar catas, presentaciones de vinos, sidras, quesos, embutidos o conservas.

España es un país en  el que se come ciertamente bien y los socios de "El Rinconín" se precian  de conocer con bastante detalle el tesoro gastronómico  que se disfruta en cada zona. La llamada “mesa de los miércoles” viene organizando, desde hace bastantes años, dos viajes anuales, el primero de ellos en primavera y el segundo en otoño,  con objetivos exclusivamente gastronómicos. Se trata de visitar bodegas, fábricas, queserías, conserveras, tascas, bares, tabernas y restaurantes; conocer gentes y platos, las  diferentes maneras y modos de interpretar y entender  la cocina , los productos que se consumen y el carácter de las personas que disfrutan con estas cosas.

Con ese ánimo se han visitado sitios muy especiales de Andalucía, País Vasco, Castilla La Mancha, La Rioja, Castilla León, Cataluña, Galicia, Cantabria,  Navarra, Extremadura….

Y en alguno de esos viajes se ha confraternizado con otras Sociedades Gastronómicas, recordándose con gratísimo placer  los encuentros habidos con la Sociedad Gaztelupe, en San Sebastián, con el Grupo Gastronómico Gaditano, en Cádiz y con la Sociedad Napardi, en Pamplona,  entidades que saben que tienen en "El Rinconín" su casa abierta en Oviedo.

El camino recorrido desde la fundación de "El Rinconín" hasta hoy ha sido largo; más de cuarenta años de historia a las espaldas  hacen que esta Sociedad tenga el honor de ser la sociedad gastronómica más antigua de las existentes en Asturias,  y  en el momento presente, con la voluntad de seguir perseverando en los valores que los socios fundadores insuflaron en el espíritu de esta Sociedad, "El Rinconín" prosigue su andadura, siempre abierta a la cordialidad, al disfrute, al encuentro  entre personas alrededor  de una mesa vestida con mantel y adornada con alguna de las delicias que la buena cocina, antigua o nueva, ofrece. Nutrirse es una cosa, comer en  buena compañía y como se debe, otra. ¿A quien le toca cocinar la próxima?

 

 

La Sociedad fue creada en Oviedo en Agosto de 1965. La Junta Fundadora estaba formada por:

D. Juan Landáburu Álvarez, Presidente

D. Manuel Solís Rodríguez, Vice-Presidente

D. Antonio Miguel Martínez de Diego, Secretario

D. Leandro Cogorro Tejedor, Tesorero

D. Armando Colloto Martínez, Vocal

D. Herminio Noriega González, Vocal

D. Ignacio Rodríguez Coalla, Vocal

D. José María Pérez de Heredia y Acha, Vocal

 

Relación de Presidentes del Rinconín desde su fundación:

 - 1965 y 1966: D. JUAN LANDÁBURU ÁLVAREZ

- 1967: D. LEANDRO COGORRO TEJEDOR

- 1968: D. ARMANDO COLLOTO MARTÍNEZ

- 1969: D. ANTONIO MIGUEL MARTÍNEZ DE DIEGO

- 1970: D. JOSÉ MARÍA LÓPEZ DE HEREDIA Y ACHA

- 1971: D. IGNACIO RODRÍGUEZ COALLA

- 1972 a 1980: D. JUAN LANDÁBURU ÁLVAREZ

- 1981: D. FERNANDO MÉNDEZ-NAVIA PÉREZ

- 1982: D. SABINO RIMADA PIÑERA

- 1983: D. FERNANDO MÉNDEZ-NAVIA PÉREZ

- 1984: D. JOSÉ LUIS COGORRO SÁNCHEZ

- 1985 a 1987: D. GERMÁN QUINTANA LORENZO

- 1988: D. CARLOS GEIJO GARCÍA

- 1989: D. RAIMUNDO FERNÁNDEZ GARCÍA

- 1990 a 1992: D. JUAN HERRERO GARCÍA

- 1993: D. FRANCISCO FERNÁNDEZ EGUÍBAR

- 1994 y 1995: D. VICTORINO ÁLVAREZ HORNIA

- 1996 a 2001: D. JOSÉ LUIS COGORRO SÁNCHEZ

- 2002 a 2004: D. MANUEL EMILIO GUTIÉRREZ BUSTO

- 2005 a 2008: D. MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ MENÉNDEZ

- 2009 a 2010: D. JOSÉ LUIS COGORRO SANCHEZ

- 2009 a 2010: D. ROBERTO DÍAZ ABELLA

 

El escudo de "El Rinconín" representa una parte de la construcción agrícola tradicional asturiana, el hórreo o la panera. En concreto consta del "pegollu" o pilar (que es uno de los basamentos de esta construcción) como símbolo de afianzamiento, de solidaridad y apoyo. En la parte inferior se observa un "duernu" (construcción primitiva labrada en piedra destinada a diversos usos, entre ellos la matanza del "gochu" o la elaboración de la sidra). Encima hay un cuartel de pizarra negra como homenaje al asturiano mundo del carbón y la minería. En la parte superior se representa una alacena, mueble típico de las casa rurales asturianas donde se guardaba cerámica, cristalería y utillaje. En la parte superior un racimo de maíz (que como decían nuestros abuelos "tanta fame quitó" viene a representar la tradicional relación existente entre Asturias y América del Sur.

El escudo, en realidad, no es más que la representación gráfica de una de las esquinas existentes en el local social desde el mismo inicio de la andadura de la Sociedad.

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